Clínica de Coloproctología · Col. del Valle, CDMX

Hemorroides: síntomas, grados y opciones de tratamiento

Las hemorroides (enfermedad hemorroidal) son venas en el canal endoanal que eventualmente se inflaman y pueden originar: sangrado, molestia o dolor en la zona y prolapso (se exterioriza la hemorroide). En ocasiones, el paciente tiene que reducirla manualmente.

Hay hemorroides internas y hemorroides externas y, de acuerdo con su posición anatómica, se pueden considerar opciones para su tratamiento.

Procedimientos que se realizan con el concepto de corta estancia:

  1. Ligadura y criocirugía de las hemorroides.
  2. Disección y electrocoagulación.
  3. Hemorroidectomía con láser.
  4. Hemorroidectomía con engrapador endoanal.
  5. Hemorroidectomía con HAL-RAR Trilogy.
  6. Hemorroidectomía cerrada o de Ferguson.

Contenido médico revisado por el especialista·Atención en Ciudad de México

En pocas palabras

Enfermedad hemorroidal

Hay hemorroides internas y externas. La valoración permite establecer su grado de evolución y considerar las opciones de tratamiento indicadas para cada caso.

Síntomas frecuentes

¿Qué puede notar el paciente?

Sangrado al evacuarSangre fresca, gotas o sangre en el papel.
ProlapsoTejido que puede salir por el ano durante la evacuación.
Molestia e irritaciónComezón, humedad, irritación o dificultad para la higiene.
DolorPuede ser importante cuando existe trombosis u otra complicación.

Se habla de enfermedad hemorroidal cuando estos tejidos aumentan de tamaño, se desplazan, se inflaman, sangran o producen síntomas como prolapso, comezón, humedad o dificultad para la higiene.

Las hemorroides se clasifican en internas y externas según su relación con la línea dentada del conducto anal. Aunque se describen por separado, pueden presentarse simultáneamente como enfermedad hemorroidal mixta. La guía clínica 2024 de la American Society of Colon and Rectal Surgeons explica que se trata de estructuras vasculares y que el diagnóstico debe relacionar los hallazgos anatómicos con los síntomas del paciente.

Tipos

Hemorroides internas y externas

La localización anatómica ayuda a comprender los síntomas y a seleccionar las opciones de tratamiento.

Hemorroides internas

Se originan dentro del conducto anal, por encima de la línea dentada. Sus manifestaciones más frecuentes son:

  • Sangre fresca al evacuar.

  • Gotas de sangre dentro del inodoro.

  • Sangre sobre las evacuaciones o en el papel higiénico.

  • Tejido que sale por el ano durante la evacuación.

  • Sensación de evacuación incompleta.

  • Secreción de moco.

  • Humedad, irritación o dificultad para la higiene.

Las hemorroides internas que no presentan prolapso generalmente no producen dolor intenso. Cuando existe dolor importante deben investigarse trombosis, estrangulación del tejido prolapsado, fisura, absceso u otra causa.

Hemorroides externas

Se localizan por debajo de la línea dentada y están cubiertas por piel sensible.

Pueden provocar:

  • Sensación de abultamiento alrededor del ano.

  • Irritación o comezón.

  • Dificultad para asearse.

  • Molestia al sentarse.

  • Dolor cuando se forma un coágulo o trombosis.

Una hemorroide externa trombosada suele presentarse como un bulto de aparición repentina, firme y muy doloroso. Puede adquirir una coloración azulada o violácea.

Clasificación

Grados de las hemorroides internas

Las hemorroides internas se clasifican de acuerdo con la presencia y gravedad del prolapso:

  1. Grado I: permanecen dentro del conducto anal. Pueden sangrar, pero no se exteriorizan.

  2. Grado II: salen durante la evacuación o el esfuerzo, pero regresan espontáneamente.

  3. Grado III: se exteriorizan durante la evacuación y necesitan ser introducidas manualmente.

  4. Grado IV: permanecen prolapsadas y no pueden reducirse manualmente o vuelven a salir inmediatamente.

Esta clasificación ayuda a seleccionar el tratamiento, pero no es el único factor. También deben considerarse el sangrado, la presencia de enfermedad externa, la frecuencia de los síntomas, los tratamientos anteriores y las condiciones generales del paciente.

¿Cuáles son las causas y factores relacionados?

La enfermedad hemorroidal puede relacionarse con el aumento repetido de presión y el deterioro de los tejidos que mantienen los cojinetes vasculares en su posición.

Entre los factores asociados se encuentran:

  • Estreñimiento.

  • Esfuerzo frecuente al evacuar.

  • Permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro.

  • Evacuaciones muy frecuentes o diarrea crónica.

  • Consumo insuficiente de fibra.

  • Embarazo.

  • Sobrepeso.

  • Levantamiento frecuente de objetos pesados.

  • Envejecimiento y debilitamiento de los tejidos de soporte.

  • Alteraciones en la forma de evacuar.

La presencia de estos factores no significa que todas las personas desarrollarán hemorroides, pero corregirlos forma parte importante del tratamiento y ayuda a disminuir nuevos episodios.

¿Todo sangrado anal es causado por hemorroides?

No. Aunque las hemorroides son una causa frecuente de sangre roja al evacuar, el sangrado también puede relacionarse con:

  • Fisura anal.

  • Pólipos.

  • Divertículos.

  • Inflamación del colon o recto.

  • Enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa.

  • Lesiones vasculares.

  • Tumores del colon, recto o ano.

Por esta razón, no debe asumirse que un sangrado se debe a hemorroides únicamente por su apariencia. La guía de la ASCRS señala expresamente que el sangrado rectal no debe atribuirse automáticamente a la enfermedad hemorroidal y que algunos pacientes necesitan una evaluación del colon.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico comienza con la historia clínica y una exploración coloproctológica.

El especialista preguntará:

  • Cuándo comenzaron los síntomas.

  • Cantidad y frecuencia del sangrado.

  • Si existe dolor, comezón, humedad o secreción.

  • Si aparece tejido al evacuar.

  • Si el tejido regresa solo o necesita reducción manual.

  • Frecuencia y consistencia de las evacuaciones.

  • Presencia de estreñimiento, diarrea o esfuerzo.

  • Antecedentes personales y familiares de pólipos o cáncer colorrectal.

  • Uso de aspirina, anticoagulantes u otros medicamentos.

La exploración puede incluir:

Inspección anal

Permite observar hemorroides externas, trombosis, prolapso, irritación, fisuras y otras lesiones visibles.

Tacto rectal

Ayuda a valorar el conducto anal, el tono de los esfínteres, la presencia de sangre, dolor, masas u otras alteraciones.

Anoscopia

Permite observar las hemorroides internas, conocer su distribución y descartar algunas enfermedades del conducto anal.

El NIDDK indica que la valoración de las hemorroides internas puede incluir tacto rectal, anoscopia o proctosigmoidoscopia.

¿Siempre se necesita colonoscopia?

No todas las personas con hemorroides necesitan una colonoscopia. Puede solicitarse cuando:

  • No se identifica claramente el origen del sangrado.

  • El sangrado continúa después del tratamiento.

  • Existe anemia.

  • Hay dolor o distensión abdominal.

  • Se presenta un cambio reciente en las evacuaciones.

  • Existe pérdida de peso sin explicación.

  • Hay antecedentes familiares de pólipos o cáncer colorrectal.

  • El paciente debe realizarse el estudio por edad o factores de riesgo.

La indicación debe establecerse individualmente.

Tratamiento inicial

No todas las hemorroides requieren cirugía. En los casos leves, el tratamiento puede comenzar con:

  • Aumentar gradualmente el consumo de fibra.

  • Mantener una hidratación adecuada.

  • Evitar el esfuerzo al evacuar.

  • No permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro.

  • Realizar actividad física.

  • Tratar el estreñimiento o la diarrea.

  • Utilizar baños de asiento para aliviar determinadas molestias.

  • Emplear medicamentos tópicos o analgésicos solamente durante el tiempo indicado.

La fibra y los cambios en los hábitos de evacuación constituyen el tratamiento inicial recomendado para la mayoría de los pacientes. Las pomadas pueden aliviar temporalmente algunos síntomas, pero no corrigen el prolapso ni deben utilizarse de forma prolongada sin valoración médica. NIDDK: tratamiento de las hemorroides.

Opciones de tratamiento

Procedimientos descritos en esta página

La técnica se selecciona después de valorar el tipo de hemorroides, el grado del prolapso y las condiciones del paciente.

Procedimientos para la enfermedad hemorroidal

Cuando las modificaciones de alimentación y hábitos no son suficientes, el especialista puede considerar procedimientos en consultorio o intervenciones quirúrgicas.

La técnica se selecciona de acuerdo con:

  • Tipo de hemorroides: internas, externas o mixtas.

  • Grado del prolapso.

  • Intensidad y frecuencia del sangrado.

  • Presencia de trombosis.

  • Cantidad de tejido externo.

  • Tratamientos realizados anteriormente.

  • Estado de los esfínteres y la continencia.

  • Uso de anticoagulantes.

  • Condiciones generales y preferencias del paciente.

Ligadura con banda elástica

Consiste en colocar una pequeña banda en la base de la hemorroide interna, por encima de la zona sensible del conducto anal. La banda interrumpe la circulación del tejido tratado, que disminuye y se desprende posteriormente. La cicatrización ayuda a fijar la mucosa y reducir el prolapso.

Se utiliza principalmente en hemorroides internas grado I y II y en algunos casos seleccionados de grado III. No se utiliza para hemorroides externas.

La ASCRS considera la ligadura con banda elástica como el procedimiento de consultorio más efectivo para la mayoría de los pacientes con hemorroides internas sintomáticas de grados I y II y determinados casos de grado III.

Puede producir presión, molestia o sangrado leve. El dolor intenso, fiebre, dificultad para orinar o sangrado abundante después del procedimiento requieren atención inmediata.

Criocirugía

La criocirugía utiliza frío controlado para destruir tejido hemorroidal. Debe describirse por separado de la ligadura, ya que son procedimientos distintos.

Coagulación

La coagulación busca disminuir el tejido hemorroidal y producir una cicatrización que ayude a fijarlo.

Puede realizarse mediante:

  • Electrocoagulación.

  • Coagulación infrarroja.

  • Otros dispositivos de energía.

Se utiliza principalmente en determinadas hemorroides internas de grados iniciales. La electrocoagulación realizada como procedimiento de consultorio debe distinguirse de la electrocirugía utilizada para disecar y retirar hemorroides durante una hemorroidectomía.

Hemorroidectomía por disección y electrocoagulación

Consiste en retirar los paquetes hemorroidales mediante disección quirúrgica y controlar los vasos sanguíneos utilizando electrocauterio u otro dispositivo de energía.

Puede considerarse cuando existen:

  • Hemorroides externas grandes y sintomáticas.

  • Enfermedad mixta interna y externa.

  • Hemorroides internas grados III o IV.

  • Prolapso importante.

  • Síntomas persistentes después de otros tratamientos.

El término correcto sería hemorroidectomía excisional mediante electrocirugía, si efectivamente se retiran los paquetes hemorroidales.

Hemorroidectomía cerrada o técnica de Ferguson

En la técnica de Ferguson se retiran los paquetes hemorroidales y las heridas quirúrgicas se cierran parcialmente o por completo con sutura.

Es una alternativa consolidada para enfermedad hemorroidal avanzada o mixta. La guía de la ASCRS señala que la hemorroidectomía excisional continúa siendo un tratamiento efectivo para hemorroides externas sintomáticas y enfermedad combinada interna y externa grados III o IV.

En comparación con la técnica abierta, el cierre de las heridas puede asociarse con cicatrización más rápida y menor dolor o sangrado posoperatorio en algunos pacientes. Sin embargo, la recuperación varía y requiere un adecuado control del dolor y de la consistencia de las evacuaciones.

Tratamiento con láser

El término “tratamiento láser de hemorroides” puede referirse a procedimientos diferentes:

  • Hemorroidectomía con láser: el láser se utiliza como instrumento de corte o coagulación durante la extirpación.

  • Hemorroidoplastia láser: se introduce energía dentro del tejido para reducir su volumen sin realizar una resección convencional.

No son técnicas equivalentes ni están indicadas para los mismos casos.

El uso de láser no garantiza por sí mismo una intervención sin dolor, sin sangrado o sin recurrencia. Sus resultados dependen del grado de la enfermedad, la técnica empleada y la experiencia del cirujano.

Ligadura arterial hemorroidal HAL-RAR Trilogy

HAL-RAR es un procedimiento que utiliza ultrasonido Doppler para localizar las arterias que suministran sangre a las hemorroides.

El tratamiento puede incluir:

  • HAL: ligadura mediante suturas de las arterias hemorroidales.

  • RAR: reparación o elevación del tejido prolapsado mediante una mucopexia.

Como generalmente no extirpa los paquetes hemorroidales, debe llamarse ligadura arterial hemorroidal guiada por Doppler con reparación del prolapso, no hemorroidectomía.

Puede considerarse en pacientes seleccionados con hemorroides internas y prolapso. Su posible ventaja es un menor dolor que la hemorroidectomía excisional; su desventaja es que puede presentar una mayor probabilidad de recurrencia, particularmente en grados avanzados. Tampoco resuelve por sí misma componentes externos importantes. ASCRS: ligadura arterial hemorroidal guiada por Doppler.

Hemorroidopexia con engrapadora

Este procedimiento utiliza una engrapadora circular para retirar un anillo de mucosa dentro del recto, elevar el tejido hemorroidal prolapsado y disminuir parte de su irrigación.

El nombre correcto es hemorroidopexia engrapada, porque no extirpa directamente las hemorroides externas como sucede en una hemorroidectomía convencional.

Puede producir menos dolor durante las primeras semanas, pero:

  • No trata adecuadamente un componente externo importante.

  • Puede presentar mayor recurrencia o nuevo prolapso.

  • Tiene complicaciones específicas relacionadas con la línea de grapas.

La guía 2024 de la ASCRS no la recomienda rutinariamente como primera alternativa quirúrgica debido a su eficacia comparativa y perfil de riesgos.

Tratamiento de la hemorroide externa trombosada

Una hemorroide externa trombosada puede manejarse con disección y electrocoagulación:

La decisión depende de la intensidad y duración del dolor, el tamaño de la lesión y las condiciones del paciente. La ASCRS señala que algunos pacientes pueden beneficiarse de una extirpación temprana, la cual puede acelerar el alivio y reducir recurrencias frente al tratamiento no quirúrgico.

Procedimientos de corta estancia

Gran parte de los procedimientos para hemorroides puede efectuarse bajo un esquema ambulatorio o de corta estancia.

Esto significa que, cuando la evolución es adecuada, el paciente puede regresar a casa el mismo día después de un periodo de vigilancia. Sin embargo, no significa que todos los procedimientos tengan la misma recuperación ni que el alta esté garantizada.

Antes de retirarse se valora:

  • Control del dolor.

  • Ausencia de sangrado importante.

  • Recuperación de la anestesia.

  • Capacidad para caminar y tolerar líquidos.

  • Posibilidad de orinar.

  • Condiciones generales del paciente.

  • Disponibilidad de acompañamiento y cuidados en casa.

Después de una hemorroidectomía, la recuperación suele requerir más tiempo y cuidados que después de una ligadura realizada en consultorio.

¿Cuándo buscar atención inmediata?

Se recomienda acudir a urgencias si se presenta:

  • Sangrado abundante o que no se detiene.

  • Expulsión de coágulos.

  • Mareo, desmayo, palidez o debilidad.

  • Dolor anal intenso y progresivo.

  • Prolapso muy doloroso que no puede reducirse.

  • Fiebre o escalofríos.

  • Dificultad para orinar.

  • Dolor abdominal, diarrea o vómito acompañados de sangrado.

  • Heces negras o alquitranadas.

Después de un procedimiento también deben reportarse inmediatamente el sangrado abundante, fiebre, dolor fuera de control, dificultad para orinar o deterioro general.

No todas las hemorroides necesitan cirugía ni todos los procedimientos sirven para el mismo paciente. La exploración permite determinar si existen hemorroides internas, externas o mixtas, establecer el grado del prolapso y seleccionar el tratamiento más adecuado.

Dr. José Alberto González García
Contenido médico revisado y aprobado por el Dr. José Alberto González GarcíaEspecialista en Coloproctología y Cirugía Colorrectal · Revisión: 27 de agosto de 2026

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